El terror de ser evaluados

Editorial. Junio de 2015
 

Por: Ricardo González

Las costumbres se pueden volver murallas cuando estas son malas. Tal es el caso de nuestro país en el que durante tal vez siglos, hemos vivido en la terrible costumbre de evitar a toda costa el ser evaluados. Por el contrario, quizá el evaluar a un tercero es una de las prácticas que más disfrutamos. Todos tenemos instalado en nuestro ser una especie de chip de mando que responde de manera feroz al momento de que un ente ajeno y en el peor de los casos imparcial, realice métricas y calificaciones en base a nuestro desempeño en tal o cual índole, si una evaluación es satisfactoria al evaluado entonces fue bien hecha, si no, es un amaño, un boicot, una falacia y se busca tumbar su confiabilidad por todos los motivos.

No se necesita memoria de historiador para validar este argumento, si tan sólo nos vamos a los últimos diez años nos daremos cuenta fácilmente de lo que significa someterse a una evaluación. Hoy en día se llega incluso a más, el terror de ser evaluados ha tocado todos los escalones de la sociedad y dejando con esto a la única llave de un futuro promisorio -La Educación- en manos de quienes por ningún motivo permitirán ser calificados. Esto no es una respuesta civil, esto es una muestra pueril de lo que hace el dinero fácil a las personas. Permitámonos todos crecer sin miedo a la calificación, no se trata de los instructores, se trata de México.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor...