Los nuevos ciclos, las viejas costumbres

Editorial. Enero de 2016.
 

Por: Ricardo González

Esperar a que una fecha común marque por si misma un cambio de timón en nuestra manera de actuar es casi tan irracional como creer que todas las personas son buenas (o malas según sea el caso). Los mil y un propósitos de año nuevo invadirán las conversaciones diarias y un 'cambio de raíz' se respira tan fuerte como vivir a las orillas de un rastro, pero en un porcentaje casi de cien será sólo eso, un olor penetrante que poco a poco se hará costumbre y desaparecerá de nuestra percepción diaria para hacerse cotidiano. No es que me guste ser el aguafiestas de los buenos propósitos, por el contrario me llenan la cara de sonrisas genuinas la energía que esto conlleva, pero lo que realmente me borra eso es pensar que a través de querer hacer las cosas de una manera mejor o diferente sea suficiente para materializarlas. El entorno inmediato de nuestra vida personal y profesional no ha dejado de dar vueltas, la economía se sigue moviendo y la tecnología avanzando sin límites entendibles. Nada de eso dependió en lo más mínimo de los buenos deseos o lista de cosas por hacer en este nuevo año, todos los días a cada momento representa una oportunidad real para ser mejores en todos los sentidos, todos los días tenemos un primer respiro.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor...