Sin garantías

Editorial. Marzo de 2016
 

Por: Ricardo González

La vida podrá llegar temprano, a tiempo, tarde o nunca llegar si así lo quiere, sin embargo si decide hacerse presente, tiene la certeza de que será aplaudida al llegar, no importará que venga andrajosa o con las mejores galas, todos querrán bailar con ella. La muerte, por otra parte, es la hermana dada en adopción, se le exige hacerse presente a todas las ocasiones, ser puntual, llegar impecable y ser perfecta aún a sabiendas que a su llegada invariablemente será repudiada.

A la vida se le permite ser grosera, dura e incluso cruel, a la muerte se le obliga a ser dulce y apacible, las dos se representan a su estilo en la dualidad que no entendemos. Busquemos ser como la muerte, aceptemos el duro rol e impecablemente trascendamos como colaboradores, empresarios y personas; la disciplina es la parte más compleja en los negocios ya que nunca existe garantía de éxito económico, también es el camino más corto a algo mejor como personas antes que empresarios.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor…

En memoria a la fortaleza de mi hermano.