Iván del Carpio; el viaje ascendente sin escalas

Una historia de contrastes que ha llevado al director de Grupo Dusof a un crecimiento exponencial dentro de la industria de tecnologías de la información. 01/04/16
 

Por: Ricardo González

El viaje de vida del hoy director de Grupo Dusof comenzó a mediados de la década de los 70 en el centro de la Ciudad de México bajo el signo zodiacal de el león, en el seno de una familia matriarcal compuesta de su madre y dos hermanas. El primero en el orden de hermanos que desde temprana edad tuvo que multiplicar sus roles dentro de la familia para convertirse además de hijo en hermano y socio inseparable de su hermana inmediata y guía más cercana a un padre de su hermana menor con una decena de años de diferencia. La experiencia de la infancia en el corazón de la Ciudad de México sin duda abonó en gran medida a la construcción del carácter de un joven en un círculo social siempre camaleónico y en movimiento que llevó a Iván del Carpio Mercado a compartir desde el comienzo los tiempos de estudio, esparcimiento y trabajo. “Siempre hay un tiempo para todo” parece ser una de las frases que mejor se adaptan y a la que hace referencia de manera cotidiana.

Obtener notas buenas en la escuela nunca representó un problema para Del Carpio, sin embargo sus pensamientos ya estaban tanto en la práctica a nivel importante del futbol –una de sus pasiones más grandes de juventud- y el comienzo de una escalada de éxitos profesionales que inició quizá con la venta de discos de acetato casa por casa con un grupo de amigos sin el mínimo temor o pena por ello. Su incursión sin embargo a la industria tecnológica no estaba trazada con antelación en su plan profesional. Fue a sus 16 años cuando ya las responsabilidades comenzaron a hacerse permanentes, que por invitación fortuita se incorpora a trabajar dentro de una empresa del segmento bonetero propiedad de su tío materno; empresa de fabricación que contaba en ese momento ya con una madurez importante, pero que la ambición, compromiso y sed de éxito de un joven con conocimientos medios de mantenimiento e instalación de equipo de cómputo aportaron en buen grado a la profesionalización y potencia de un esquema familiar a un esquema empresarial, convirtiéndose en pieza clave de la organización a temprana edad.

Con la empresa bonetera caminando en logros constantes, surgió la oportunidad de la diversificación del negocio con la creación de un centro comercial de tecnología en julio de 2005 denominado Compu Centro Vallejo, siendo este el parteaguas de su entrada formal a la industria de T.I. y que a decir de Iván del Carpio fue vaticinado desde entonces en otra de sus frases: “Dame 10 años para que esto funcione”. Aún y con el grado alto de éxito que Grupo Dusof mantiene en este momento, Iván reconoce no haber sido un camino de rosas, sobre todo en los primeros cinco años. Así mismo, ha encontrado en el trabajo a conciencia, la escucha atenta y puesta en práctica de múltiples consejos de líderes empresariales, disciplina y la real responsabilidad del crecimiento personal, profesional y económico de sus colaboradores el mejor cimiento de los éxitos del grupo empresarial que hoy comanda. Iván del Carpio se sabe en un momento importante de su vida profesional pero del mismo modo muestra una conciencia clara sobre la trascendencia y responsabilidad que hoy conlleva la dirección a buen puerto de un negocio importante, sin dejar de lado nunca las genuinas alegrías, sustento y amor que su familia representa. “Siempre hay un tiempo para todo”.