El riesgo de no comprender

Editorial. Mayo 2016.
 

Por: Ricardo González

Todos los desarrollamos una actividad profesional que conlleve interacción directa con los clientes en temas de servicio, caemos invariablemente en algún momento en la trampa de creer que por obra mágica conocen de cabo a rabo los servicios y metodología de nuestra empresa, por ende, también saben exactamente que es lo que deben esperar de resultado por elegirnos como su proveedor. Incluso en algunos casos nos empeoramos y con las cuatro patas dentro de la trampa nos atrevemos a decidir con una bola de cristal como herramienta, qué es lo que necesita el cliente; nos mutamos en médicos infalibles sin necesidad de hacer un diagnóstico. Al leer estas líneas seguramente no existe una identificación propia en nuestra persona o empresas, ya que somos infalibles y cuasi perfectos, con la soberbia del conocimiento inflado como venda a los ojos que impide ver lo más simple: Comprender. Entender profundamente las virtudes y defectos de nuestros servicios, los alcances reales de efectividad para nuestros clientes y por sobre todas las cosas, las necesidades de quienes depositan su confianza (y dinero) en nosotros. En resumen, comprender desde el otro lado de la barrera.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor…