La máxima prioridad

Editorial. Agosto de 2016.
 

Por: Ricardo González

Siempre ocupado, corriendo de una junta a otra, atareado por el cierre, viviendo entre números, cuotas, aprobaciones y miles de cosas de importancia suprema. Así, en este trajín fue como logró convertirse en un miembro más del club de candidatos al éxito, cumpliendo al pie de la letra los lineamientos que demanda esa membresía, incluso descuidando una máxima de cualquier club: La membresía sólo aplica para personas vivas. La máxima prioridad llamada salud –en todas las aristas que lo imagino- la hemos relegado a un espacio que creemos seguro y seguros también estamos que cuando volvamos por ella, estará intacta, esperando que su beneficiario la tome sin riesgo para ser usada una vez que la membresía al club de los candidatos al éxito suba de nivel y elimine la palabra candidato.

En esta bella utopía donde miramos siempre un paso más adelante de los inmediatos, nos sentimos importantes e invencibles como adolescentes hasta que alguien decide tomar nuestra salud y ponerla lejos del alcance de nuestras importantísimas decisiones de todos los días, alcanzando incluso hasta las disciplinas deportivas que cada vez se vuelven –en muchos casos- contrarias a la misma máxima prioridad de salud. Este mes tendremos ante nuestros ojos Los Juegos Olímpicos, una oportunidad más de llenarnos de inspiración, mientras que en el terreno local hemos puesto la semilla de salud, deporte y negocio en un combo de ingredientes que resultó ser el inicio de lo que sabemos marcará sin duda a nuestra industria, RUN FesTIval nació gracias a perder el miedo a tomar los riesgos y la primer edición fue un éxito rotundo por ustedes. No hay membresías de éxito para los no vivos, la salud no es una opción, es una máxima prioridad que si pierde su lugar en la fila, decide irse a dormir.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor…