Un golpe para valorar

Editorial. Febrero de 2017
 

De vez en cuando y de manera cíclica nos pasa a todos que parece que olvidamos de dónde venimos y peor aún, hacía dónde queríamos llegar cuando empezamos el camino. A lo largo de la vida vamos cosechando éxitos –la medida depende de cada ojo- y al tiempo nos vamos llenando de pequeños adornos que sin darnos cuenta llegan a pesar más que uno mismo, incluso son capaces de desviarnos del sendero apuntándonos hacía autopistas hermosas de alta velocidad y sin bache alguno, perfectas para acelerar a fondo a quien sabe dónde, pero a fondo… Como siempre, esto si no es de vez en cuando, en algún momento es obligado hacer un alto, ya sea por falta de combustible, porque nos dimos cuenta que nos perdimos o simplemente porque íbamos más rápido que nuestro pensamiento. En ese momento, justo ahí, es cuando en la vida normal sin analogías lo entendemos como un golpe de vida, ya sea la pérdida de un ser querido, una mala racha económica, una enfermedad o quien sabe qué. Justo ahí, cuando llega un golpe para valorar se toma la decisión sencilla pero con consecuencias de seguir la autopista sin rumbo o respirar, pensar, replantearse, reinventarse y retomar el rumbo. La ventaja es que a todos nos pasa, la mala noticia es que no todos nos damos cuenta hasta tarde. En tiempos actuales de inestabilidad económica en un entorno dinámico y que parece a punto de colapsar en todo momento; la estabilidad personal es el principal pilar a cuidar para crecer en la vida profesional y de nuestras empresas.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor.