¿Somos los mismos online que offline?

En las redes sociales todo es acerca de las emociones. Hablamos un nuevo idioma en el que términos como “LOL”, “OMG”, “equis de”, “YOLO”, “XOXO”, entre otros, en conjunto con los llamados emoticones ayudan a los usuarios a traducir sus sentimientos. #FelizSanValentín! 14/02/17
 

Por: Cristina Bravo

El amor ya no es lo que era. Es cierto, todo evoluciona, pero, por lo menos en mi caso me gustaba creer que “el amor, las demostraciones de afecto” habían sobrevivido a ese viento fuerte y terregoso que arrasa y es capaz de transformarlo todo. Pero no.

Cuando era niña mi abuela me contaba historias bellas sobre cómo conoció a mi abuelo. En nuestros ratos juntos me gustaba preguntarle porqué pese a tantos obstáculos que la vida y les ponía para estar juntos, la buscaba, la seguía a donde la enviaran para alejarla de él; platicar con ella apenas unos minutos de vez en vez le era suficiente para que su amor creciera. Para no hacerles el cuento largo, se casaron y siempre los vi demostrarse su amor y respeto en muchos detalles sencillos y hasta en sus silencios con ese lenguaje lateral y subversivo del que ama, dijera Jaime Sabines.

Crecer con ese ejemplo romántico en una época en la que las tecnologías comenzaron a adueñarse de todo, incluso de las relaciones personales, de cómo interactuamos con los demás a través de las redes sociales por ejemplo, ha resultado complicado. Ahora los “millennials” (jóvenes de entre 20 y 30 años, que representan el 18% de la población en México y de los cuales el 55% participan en la actividad económica del país*), han encontrado nuevas formas no solo de interactuar con otros, sino de crear lazos afectivos a través de la red.

Smartphones + Internet

En un reporte de The CIU sobre la evolución del mercado de smartphones en México, se puntualiza que al término de 2015 tuvimos 76.4 millones de dispositivos en funcionamiento representando un crecimiento año contra año de 43.2%. Esta misma firma analizó los hábitos de los millennials en cuanto al uso de teléfonos inteligentes encontrando datos por demás interesantes.

“Al cierre de 2015, 66% de los millennials contaban con un Smartphone destinando un gasto promedio de $2,036 pesos para adquirir su equipo. Así mismo 9% poseen una tableta y gastaron en promedio $5,678 pesos en la compra de este equipo, por ende este segmento poblacional destaca como aquel mayoritariamente intensivo en el uso de este tipo de dispositivos”.

De acuerdo, tienen más de un dispositivo móvil, les gusta la tecnología. ¿Y? Interesante el siguiente dato: “El 97% de los jóvenes del milenio que tiene un Smartphone, prefiere las plataformas de mensajería móvil para comunicarse y el 99% accede regularmente a redes sociales”.

Al cierre de 2015 Facebook contaba con 61 millones de usuarios en México (56 millones móviles y 37 millones de ellos ingresando diariamente). Según datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMITI) durante el año pasado los índices de navegación de los usuarios mexicanos en internet fue de un promedio de 6 horas, pasando al menos el 85 por ciento de su tiempo conectados en redes sociales, Facebook principalmente.

Equis de, OMG, LOL

El lenguaje para comunicarnos en la vida digital también ha evolucionado. Hablamos un nuevo idioma en el que términos como “LOL”, “OMG”, “equis de”, “YOLO”, “XOXO”, entre otros, en conjunto con los llamados emoticones ayudan a los usuarios a postear mensajes cortos y directos, de alguna manera haciendo más eficiente el espacio y el tiempo, para expresar las emociones que le generan e incluso a actuar en base a ello. Apalancándose en esta popularidad del nuevo idioma, ahora también muchas marcas incluso los utilizan como slogan en sus campañas publicitarias.

Aplicaciones como Whatsapp que se colocó como la app más descargada en 2015** por ejemplo o los chats de las diferentes plataformas, cuentan con los llamados emoticones, que nos “ayudan” a expresarnos. Cuentas de Facebook, Instagram, Pinterest, etc, que con frases reflexivas y fotografías alusivas se hacen virales y que compartimos porque nos identificamos de algún modo, son una puerta siempre abierta para externar nuestro sentir.

Justamente ese ha sido el punto álgido en el boom de las redes sociales: las emociones. Todo es acerca de las emociones. Si estamos alegres por algo, lo publicamos, o tristes, o si estamos en una relación, casados, divorciados o si la situación es complicada… si fuimos o volvimos etc. los desarrolladores han pensado en todo cuanto una persona puede “sentir” y lo han puesto a su alcance para publicar libremente.

¡Me dejaste en visto!

En el artículo “Vidas conectadas: tecnología digital, interacción social e identidad” de Javier Serrano-Puche de la Universidad de Navarra, en el que aborda el tema del relacionamiento online y offline apunta citando a otros autores: “Internet es una tecnología de identidad y es, sobre todo, una tecnología de conexión. Por eso, y especialmente entre los jóvenes, la conectividad permanente se ha convertido hoy en día en un elemento esencial a la hora de construir y manejar las amistades y la vida social1. No obstante, ese uso demasiado intenso de las tecnologías digitales pueden provocar en las personas una tensión entre el deseo de estar unidos a través de la tecnología y al mismo tiempo sentirse atrapados por ella2. En este sentido, algunas investigaciones señalan que los jóvenes muestran un gran interés por saber de los demás, hasta el punto de sufrir el “síndrome FOMO” (Fear Of Missing Out): no pueden privarse de usar internet, por miedo a estar perdiéndose algo3.

Así las cosas…

Tecnología para el amor

Ahora y volviendo al punto del amor ya no es lo que era… hoy en día existen en la oferta online, diversas aplicaciones desarrolladas para ayudarte a encontrar, no sé si el amor, pero una pareja si, aunque no cualquiera, “la o el ideal”, -según eso-.

En México, el 27.5% de los usuarios de internet reportaron que cuentan con al menos una aplicación descargada para ligar, de acuerdo con el más reciente estudio “It’s a Match!: La otra conectividad”,4.

Este tipo de app´s tienen como base hacer “match” con los gustos, preferencias, intereses y anhelos de los usuarios sobre lo que les gustaría encontrar en una pareja y que ingresan a la hora de descargar la aplicación y comenzar a usarla -en un panorama general-. Así algunas famosas como Tinder (59,6% de preferencia por los usuarios de internet en México), Badoo (15,2%), Happn (11,2%), Tuenti y Once, entre otras, juegan el papel de “cupidos digitales”, entre los millennials quienes esperan en su mayoría conocer gente para una amistad, sexo, o algunos más románticos “para encontrar al amor de su vida”.

- “Simplemente buscaba conocer más personas. Prefiero primero conocer a alguien virtualmente y ya después en persona, para tener tema de conversación cuando nos encontremos”. (Ella. 24 años, usuaria de Tinder donde ha conocido unos 20 chicos).

- “Yo la comencé a usar porque me mudé de ciudad y fue mi manera de conocer personas de ese lugar”. (Ella. 28 años usuaria de Happn donde conoció unos 50 chicos, 8 cara a cara, y con 1 de ellos entabló una relación de noviazgo).

- -“La conocí en Tinder, tuvimos una relación de noviazgo aunque al final no funcionó”. (Él. 32 años).

A saber: Desde su lanzamiento en 2012 a la fecha, Tinder ha registrado 50 millones de descargas, ha realizado 26 millones de “emparejamientos” entre los usuarios de más de 196 países donde tiene presencia, de acuerdo a datos de los propios desarrolladores.

Del amor y otros demonios

Podríamos extendernos y tomarnos un café hablando sobre el tema. Sin duda.

Que si son “stalkers”, que si las mujeres revisan los teléfonos cuando sus parejas se descuidan un momento y/o viceversa, que si las apariencias engañan (por aquello del Photoshop), que si pareces alguien aburrido porque no posteas chistes o compartes los memes del momento, que si la exposición es demasiada o muy poca, en fin, hay tela de donde cortar, el hecho es que los tiempos de relacionarnos cambiaron.

Es de celebrarse el que contemos con un ecosistema digital amplio, plural y libre, que ha acortado distancias y reunido seres queridos. Sin embargo y en alusión a la festividad del amor y la amistad, y a estos cambios culturales y sociales, las preguntas sobre la mesa serán entonces ¿cómo y cuánto nos han influenciado las tecnologías en la forma de comunicarnos e interactuar con los otros, de forjar nuestra identidad y seguridad personal? ¿Somos los mismos online que offline?

Referencias:

(*) En Android y iOS, según un estudio de App Annie.

(**) Datos a enero de 2016. The CIU

1.-Moeller, Powers y Roberts, 2012; Haaf, 2012: 41-75.

2.-Baron, 2011; Hall y Baym, 2012.

3.- Vaughn, 2012.

4.- “Amor, tecnología y otros vicios”. The CIU, 2016.