Fracaso frustrado

Editorial. Marzo de 2017
 

Por: Ricardo González

Estamos inmersos en una cultura profesional donde la palabra fracaso ha sido completamente vetada de quienes aspiran o tienen a su cargo la dirección de una organización, mucho menos es posible encontrarla en talleres, seminarios o conferencias de líderes que esparcen su conocimiento ante audiencias ávidas de conocimiento aplicable a su vida profesional y organizaciones. Todo parece indicar que los llamados líderes, esos entes dignos de imitar, nacieron siendo eso, sólo conocieron la miel y que lo mismo pasó con las grandes empresas que con innovación, compromiso y esfuerzo han logrado fincar emporios comerciales.

Fracaso. Nadie quiere escucharla o leerla y es completamente normal, a nadie le gusta estar cerca o sumido en el fondo, pero hay un hecho histórico que sólo los necios habrán de negar, y es que el fracaso ha sido una pieza trascendental en su historia de éxito. No es posible crecer sin caer, rasparse las rodillas, lastimarse fuerte, tener miedo de volver a hacerlo, vencer el miedo y lograrlo. Esa sensación de darle la vuelta al mundo únicamente es viable después de una caída. Contrario soy a la idea de que el éxito es para algunos tocados por la magia, lo que pasa es que quienes nunca llegaron es que dejaron de intentar, otros siguen poniéndose de pie mientras vencen sus miedos y otros lo han pasado de largo sin saberlo. Todos ellos han fracasado, de una u otra manera, la clave es cómo han reaccionado.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o cuando tengan 10 años.