Cinco cosas que no sabías de la impresión en 3D

09/03/17
 

La tecnología es susceptible de ser perfeccionada a cada momento, sin embargo, a pesar del gran avance tecnológico de las últimas dos décadas, existen altas expectativas de lo que la tecnología puede hacer por nosotros. Aún no se cumplen los ideales vistos en películas o leído en novelas de ciencia y ficción, pues entre mayores innovaciones tecnológicas mayores exigencias, pero en realidad, se conoce muy poco del estado actual de los grandes inventos. 

Una de estas tecnologías es la impresión 3D, que verdaderamente ha surgido como una revolución tecnológica en todos los sectores, desde la manufactura y educación hasta las ciencias aplicadas como medicina, física o química. Sin embargo, acostumbrarse a las impresiones en papel ha conducido a creer que la impresión tridimensional será igual de sencilla, rápida y con capacidad de crear todo lo que queramos.

Es importante entender las diferencias entre las impresoras 3D y las impresoras tradicionales: en la primera, el uso de insumos para imprimir un objeto no es nada parecido al uso de la tinta de una impresora de papel. Imprimir un objeto de un kilogramo requiere de la misma cantidad del insumo o material.

A medida que aumenta la tecnología 3D, avanzan con ella una serie de mitos que no son ciertos y crean expectativas en su aplicación. Al comenzar a explorar el uso de estos dispositivos, considera estos factores y tips para su uso:

Plug and play: gracias a los avances tecnológicos de los softwares, el uso de una impresora 3D es bastante sencillo, incluso para aquellos que no están técnicamente familiarizados con esta herramienta. Sin embargo, debido a que el producto final consta de diferentes dimensiones como altura, anchura y densidad, se debe tener conocimientos y habilidades en programas de diseño como AutoCAD, 3D Studio, Blender, etc., para tener a la perfección las medidas y tamaño del objeto a imprimir. Una vez creado el diseño, el software de la impresora convierte los diseños en un lenguaje que da las órdenes precisas para “moldear” el objeto capa por capa. Es importante asegurarse tener un programa de diseño fácil de usar que permita imprimir archivos en el formato reconocible por una impresora 3D.

Primera impresión perfecta: a diferencia de una impresión tradicional, el modelo diseñado en 3D puede tardar varias pruebas para obtener los resultados de impresión perfectos que queremos. Esto significa que, se estará volviendo al archivo digital del diseño original para hacer ajustes, y pasar por el proceso de impresión de nuevo. Aunque esto parezca un proceso tardado, ello ha permitido grandes beneficios en el sector educación y de diseño, ya que ha permitido perfeccionar modelos, comprender nuevos conceptos y comprobar teorías.

Sólo se puede imprimir sobre plástico: es un error creer que la única materia prima de impresión sea el plástico -aunque es la más común y las más económica-, pues las impresoras 3D funcionan con diferentes sistemas de impresión que permiten, al igual que un artesano, trabajar sobre diferentes materiales como madera, cerámica, goma, aluminio, etc. Mientras más avances en tecnologías de impresión 3D, mayor es la cantidad de materiales sobre los que se pueda imprimir. Dependiendo del tipo de tecnología de impresión 3D que uno adquiera, se deberán considerar los materiales que se necesiten.

Impresión de órganos humanos: es cierto que se pueden hacer infinidad de cosas, pero la impresión de órganos no es una realidad hoy día. Sin embargo, la tecnología de impresión 3D está cambiando a un ritmo acelerado, por lo que no se descarta la idea de que en un futuro la impresión de órganos a partir de las células del individuo sea una realidad, ya que, actualmente, es una tarea en proceso de investigación y desarrollo por parte de muchas compañías.

Tiempo de impresión: una impresora tradicional tiene la capacidad de imprimir hasta 60 páginas por minuto, pero la impresión tridimensional debe precisar los detalles del objeto diseñado, ya que imprime por capas, lo que conlleva a que el producto terminado consuma varias horas, de 3 a 5 o más, dependiendo de los detalles y dimensiones. En este sentido, es importante elegir una impresora 3D capaz de estimar el tiempo de impresión y el uso de material en función del archivo de diseño.

Artículo de colaboración

Autor: Nikolay Velinski, director regional en Y Soft para Latinoamérica