Fuera del Sistema

Editorial. Septiembre de 2017
 

Por: Ricardo González

En últimos años se ha comenzado a materializar de manera tal vez idealista el concepto de vivir “Fuera del Sistema”, entendiendo en primera parte que la denominación de sistema es altamente ambigua, aunque a groso modo se pudiera entender como una libertad a todo lo que conlleva el dinero, por ende, el sistema social y económico actual en su conjunto. La velocidad de los cambios tecnológicos ha propiciado sin duda grandes ventajas a las economías mayores y cambiado drásticamente la interacción social al tiempo de presionar de una manera sin precedentes a los individuos en su esquema laboral, hoy parece que se prioriza en la fuerza laboral el entendimiento de nuevas tecnologías antes que las capacidades madre de un colaborador como liderazgo, resolución de problemas, disciplina, carácter etc. Sin tomar en cuenta que los puestos operativos se han reducido en más del 50% con la tecnificación, empujando duramente el desempleo, reduciendo las oportunidades e incrementando la desesperación en todos los ámbitos de la escalera laboral, incluidos los empleadores.

En el otro extremo es claro que la vida fuera del sistema parece ser mucho más un tema utópico, el amarre social es tan fuerte que llega a todos los rincones del ser. Los avances tecnológicos y el “sistema” no deben empujar a intentar salir, por el contrario debiera plantarse al igual que las 3 leyes de la robótica de Isaac Asimov, que el bien de la sociedad sea el principio motor antes de seguir avanzando hasta un punto de no retorno. Más allá de la agenda global de los líderes de las naciones, los cambios radicales parecen estar en el micro entorno.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor…