Nacionalismo desleal

Editorial. Septiembre 2013
 

Por: Ricardo González

Se llegó sin aviso de por medio el mes patrio, tiempo en donde el fervor nacional trasciende muros y se entona el himno como en ningún otro mes, banderas tricolores en autos, azoteas, recepciones y donde menos lo imaginemos. Verbenas, noches “mexicanas”, castillos y pirotecnia dando una luz a nuestro país que sólo dura el tiempo de la explosión. Mientras tanto jugamos a que estas muestras de afecto a la nación sean ciertas y útiles, mientras tanto seguimos jugando a no esforzarnos, a “hacer como que trabajamos”, siguiendo prácticas sin sentido y eso sí, con el nacionalismo brotando por el pecho alto como gallo al salir al palenque.

La palabra nacionalismo añadida a lealtad, son tan comunes en esta temporada como las felicitaciones en diciembre y tan estériles como una mula. No hay poder humano que marque un cambio y crecimiento económico tangible para las empresas que no sea fincado en el trabajo interno y la constancia, más allá de los desleales nacionalismos, la lealtad es al trabajo con un resultado asegurado.

Nos vemos el próximo mes, justo ahí o en un lugar mejor.