Autopista Digital: trabajando para el presente y el futuro

22/11/17
 

Afirmar que la introducción de la banda ancha tiene una relación e impacto cuantificable con el crecimiento económico de los países, e incluso con la creación de empleos, es algo que hoy, afortunadamente, está fuera de toda discusión. Diversos estudios internacionales han demostrado lo anterior, estableciendo con claridad que el acceso de alta velocidad a Internet es una condición esencial para el desarrollo económico y social.

La propia evolución tecnológica está haciendo que los retos que enfrentan hoy los países que buscan el desarrollo sean mayores en el ámbito de la conectividad. Dichos retos tienen relación directa con el aumento del volumen y tráfico de datos que ocasiona la creciente digitalización global. Esto ha llevado a que, por ejemplo, entre los años 2010 y 2014 la demanda de capacidad en los cables submarinos interoceánicos creciera de forma significativa; según datos de la consultora TeleGeography, ha aumentado 4.5 veces.

La demanda sobre las redes de fibra óptica, que han sido la autopista esencial en este proceso de digitalización en todos los niveles, han crecido vertiginosamente, aprovechando sus capacidades al máximo. Entre otros factores, en esta demanda de mayor capacidad incide la propia masificación y explosión del acceso a la red de redes, tanto a nivel de dispositivos móviles como fijos, el auge del video y del Big Data, el aumento de las soluciones basadas en la nube pública y el florecimiento del Internet de las Cosas.

Este contexto obliga a los países a establecer estrategias para incursionar adecuadamente en este nuevo escenario, tomando conciencia de la necesidad actual de transformar las grandes ciudades en Smart Cities, cuestión que sólo será posible ejecutando acciones que tiendan a fortalecer desde hoy las infraestructuras físicas (carreteras, edificios, etc.) y lógicas (TI, conectividad, etc.). Estas ciudades inteligentes deberán contar con verdaderos ecosistemas de dispositivos y redes aptas para enviar datos de forma permanente, así como en tiempo real, por ejemplo la 5G, para materializar los beneficios que en calidad de vida y desarrollo económico promete al IoT y la cuarta revolución industrial.

Las Smart Cities no son una cuestión trivial o futurista, ya que tienen que ver con el desarrollo económico y social de los países de manera muy directa. De hecho, quienes tomen ventaja hoy en este ámbito serán claves en la economía mundial en una década. Según datos del McKinsey Global Institute, serán algunos pocos centenares de las smart cities del planeta, concentrando el 60 por ciento del PIB global.

Artículo de colaboración

Autor: Ramiro Herrera, gerente de Carriers, CenturyLink América Latina