Los cambios

Editorial. Diciembre de 2017
 

Por: Ricardo González

Es mentira que de todos los cambios resulte algo bueno, no es tan sencillo como echar la moneda al aire y que siempre caiga cara. Este año en particular la moneda pareciera no tener sólo dos caras y además fue echada a la suerte tantas veces como fue posible; el inicio fue como todos los años con incertidumbre total aderezada con la llegada de Trump a la presidencia del vecino país, su discurso de golpeo para el pueblo Mexicano y las implicaciones al T.L.C., el tipo de cambio que se movía como bailarina hawaiana y obviamente la inestabilidad política, económica y social de México y por si faltara una cereza, los sismos de septiembre que marcaron profundo nuevamente a la sociedad.

Los cambios, la inestabilidad e incertidumbre son ya ingredientes arraigados como la pimienta en cocina para la industria de integración de tecnologías de la información nacional, y como tal se aprendió a encontrar diferentes esquemas de desarrollo, negocios en nichos de mercado nuevos, soluciones verticales, etc. En resumen, encontrando en los servicios integrales el camino para convertirse en pieza medular de sus clientes. Los cambios per se no traen cosas buenas, la forma de adaptarse y actuar en consecuencia es lo que lo hace, reinventarse tanto y tantas veces como sea necesario. Ya se viene un nuevo ciclo y sí, vendrá lleno de sorpresas.

Nos vemos el próximo año, justo ahí o en un lugar mejor...