Inseguridad: la problemática convertida en oportunidad

Sin importar el tipo de industria, cada día existen más problemas de seguridad física de tipo internos (cuidar al personal, los activos, maquinaria, infraestructura), aunado a las amenazas externas que obligan a los usuarios a estar un paso adelante de los delincuentes para evitar robo, intrusión, vandalismo y daños en general. 03/04/18
 

Por: Reseller / Cyntia Martínez

La seguridad física se ha convertido en una necesidad preponderante tanto para usuarios finales como para empresas pues pese a los esfuerzos gubernamentales por incrementar la seguridad urbana, continúa siendo ineficiente. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2017 se estimaba que existía un promedio de 231 policías y agentes de tránsito por cada cien mil habitantes en el país; propia y de sus inmuebles valiéndose de la tecnología, por lo que la contratación de cuerpos de seguridad y custodios para transporte de mercancías se han complementado con soluciones de videovigilancia, control de acceso, intrusión y hasta drones.  

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe) 2017 reveló que en el país cada persona tiene pérdidas por 5 mil 647 pesos al ser víctimas de delitos o en la inversión que se canaliza para la compra de cámaras de seguridad, alarmas o accesorios que inhiban la delincuencia; inseguridad que representó durante 2016 el 1.1% del PIB. Panorama que si bien resulta un tanto desolador, también representa una puerta de oportunidades para el canal especializado en este segmento de mercado.

Cifras reveladas por la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) revelan que los pequeños comercios invirtieron durante 2016 alrededor del 10% de sus utilidades en sistemas de seguridad ante el aumento de inseguridad que se reportó en la capital del país pues 77% de los empresarios dijeron haber sufrido algún acto delictivo.

En este sentido, una encuesta realizada por la Canacope mostró que durante dicho periodo, los empresarios invirtieron entre $350 pesos y $8,500 pesos principalmente en cámaras de videovigilancia, sistemas de alarmas, rejas, circuito cerrado de televisión, seguridad privada, perros y hasta bats de béisbol. Además de revelar que el gasto mensual por renta de equipo, monitoreo, conexión a Internet y servicios de seguridad van de los mil a los 15 mil pesos mensuales, según el tipo de servicio.

Panorama que muestra que a diferencia de años atrás, hoy las soluciones de seguridad ya no son utilizadas únicamente por corporativos y grandes compañías, pues antes era inimaginable que una PyME pudiera aspirar a adquirir alguno de estos equipos.

Hoy existe una amplia oferta de soluciones, que van desde cámaras de videovigilancia, hasta sistemas de control de acceso y de intrusión que están al alcance de cualquier tipo y tamaño de organización existiendo la posibilidad de extenderla y hacerla tan robusta como cada cliente lo requiera.

“La inseguridad continúa aumentando. El robo de casa habitación va en crecimiento; de hecho, hoy la seguridad y protección son parte de las características que debe poseer un inmueble al momento de comprarse pues para el cliente ya no es suficiente la construcción per se y sus acabados”, comentó el director de América Latina y El Caribe en Keri Systems, Alejandro Loera.

Abundó en que si bien, por muchos años el corporativo fue el mercado más atractivo para los fabricantes especializados en sistemas de protección electrónica, hoy ya no lo es pues a diferencia de años atrás, hoy el costo del producto, la infraestructura requerida (computadora y servidor) y lo complejo de la operación ya no son un reto para el cliente pues las redes WiFi y la nube lo han solucionado.

“La tecnología ha ido resolviendo el tema de los costos pues ahora bastará con conectarse a una red WiFi y tomar la señal para que los equipos funcionen. Asimismo, actualmente la gente ya entiende más de tecnología y quiere utilizarla pues el uso de las apps es de lo más común, permitiendo al usuario operar sus dispositivos desde el smartphone”.

Control de accesos, seguridad y más allá

Cuando se habla de seguridad física, los sistemas de videovigilancia son lo primero que viene a la mente de la mayoría de usuarios. Sin embargo, existe una serie de soluciones que pueden utilizarse de manera independiente o complementaria con dichos equipos; muestra de ello son los sistemas electrónicos de control de acceso.

El gerente de ventas para México y América Latina en Dormakaba, Alejandro Colón, explicó que este tipo de soluciones existen desde las últimas décadas del siglo pasado, pero debido al alto costo que tenían, sólo los usuarios que estaban dispuestos a hacer una fuerte inversión los adquirían.

Sin embargo, con el paso del tiempo y el incremento de la demanda, los costos se fueron reduciendo al grado de que hoy ya es un mercado de mayor magnitud el que tiene acceso a estos sistemas. En México, el desarrollo de proyectos ha presentado un crecimiento acelerado y esto se debe a un conjunto de factores que se encuentran estrechamente ligados a los avances tecnológicos como capacidad de integración, versatilidad, seguridad, compatibilidad, entre otros.

“Uno de los principales retos en México y Latinoamérica es la cultura de prevención, ya que casi siempre buscamos una alternativa de bajo nivel antes de adquirir un intangible ya que las condiciones económicas de la región son un factor importante que afecta la toma de decisiones del usuario”.

No obstante, ahondó en que la nube es una tendencia presente en este segmento de soluciones, al involucrar una estrategia comercial y tecnológica que permite que el usuario final no tenga que hacer inversiones exorbitantes. En este sentido, el fabricante o integrador se hacen cargo del despliegue tecnológico y su manutención, permitiendo que el usuario se enfoque estrictamente en la administración del sistema a cambio de una cuota mensual.

En complemento, el especialista de Keri Systems refirió que las compañías que adquieren este tipo de soluciones buscan principalmente incrementar su seguridad física, siendo el control y administración un valor agregado para la solución. Razón por la que los fabricantes han incorporado a su propuesta tecnológica módulos de asistencia o interfaces para hacer cálculos, de manera casi automática, integrando programas de nómina o administración, por citar algunas; de manera que se genere un registro cada vez que una persona entra o sale del inmueble, lo que hace sentido sobre todo cuando se trata de miles de empleados.

Debido a que la mayoría de los fabricantes son globales y cada región o país tiene necesidades específicas, las marcas necesitan desarrollar alianzas locales para el desarrollo de módulos como asistencia, visitantes, nómina, etc. de acuerdo a las necesidades de cada empresa, haciendo que el hardware agregue aún más valor.

Colón opinó que actualmente mayoristas e integradores han aprendido que mientras mayor sea el nivel de capacitación (cursos y certificaciones) de sus recursos, mayor será la oportunidad de agregar valor a una solución, pues quien sólo se dedica a mover cajas se está limitando a la generación de un ingreso menor: “En nuestros días, las empresas que han conseguido el éxito se debe principalmente al grado de conocimientos que el personal puede adherir a una solución específica”.

Ante este contexto, recomendó al canal contar con personal técnico y comercial, capacitado y certificado en las soluciones y marcas a desarrollar, así como mantener la actualización de conocimientos de tal manera que el valor agregado a un sistema permita contemplar un abanico robusto y versátil de opciones en cuanto a la integración se refiere.

Videovigilancia: los ojos a la medida

Actualmente, ninguna persona puede darse el lujo de descuidar los principios básicos de seguridad. Como solución a dicho problema cada vez más hogares y organizaciones han decidido implementar cámaras de vigilancia que van desde kits Plug and Play, hasta soluciones más complejas.  Hoy el mercado cuenta con una amplia oferta, en su mayoría personalizables. Sin embargo, ante tal universo de propuestas, el usuario se enfrenta a no saber por dónde iniciar la elección.

El gerente nacional de Cuentas en Axis Communications, Manuel Zamudio, señaló que si bien preservar la seguridad es el común denominador de todas las empresas que adquieren este tipo de soluciones existen objetivos específicos alrededor de ésta, por lo que el usuario deberá preguntarse si sus preocupaciones son por amenazas externas, internas o ambas; si desean resguardar y controlar su infraestructura durante el horario laboral y fuera de este; si desean monitorear a sus empleados o recibir notificaciones cuando las cámaras se activan fuera del horario laboral; si requieren de audio y video; entre otros temas. “No deben olvidarse de establecer un presupuesto viable, teniendo en cuenta lo que puede costar un robo y ponderando el presupuesto de seguridad contra ese resultado indeseable”, detalló.

Precisó que lo principal será que los clientes sepan que existen dos tipos de cámaras que se pueden conectar a un sistema de videovigilancia: cámaras con protocolo de Internet (IP) y cámaras analógicas tradicionales: “La tecnología IP es una mejor versión que la analógica y aunque estas cámaras puedan ser un poco más caras ofrecen una serie de características que las analógicas no pueden. Elegir una solución de red IP que pueda admitir múltiples cámaras y ampliarse con sus necesidades de videovigilancia brindará protección a la inversión a largo plazo”.

De la misma forma, deberá identificar si requiere soluciones para interiores o exteriores, cámaras ocultas o visibles, el área de cobertura necesaria y claridad de las imágenes. Explicó que además del hardware de las cámaras y el software de administración, hay otros factores que se deben tener en cuenta al seleccionar una solución adecuada para cada empresa como la integración a redes inalámbricas; en caso de requerir cámaras en ubicaciones difíciles de alcanzar y que puedan conectarse a su red; que los equipos integren alimentación Power over Ethernet (PoE) para ahorrar en el costo de cableado adicional y electricidad; o bien, en caso de ya contar con soluciones de videovigilancia, integrarlas con alarmas y sensores de puerta.

“En muchos casos, cámaras bien colocadas, con mayor cobertura y resolución o con múltiples sensores, pueden reducir los costos de infraestructura, accesorios y licenciamiento, disminuyendo la necesidad de inversión en complementos directos al sistema de videovigilancia”, remarcó Zamudio.  

Si bien, en un inicio el reforzamiento de la seguridad fue la principal razón por la que las organizaciones comenzaron a implementar soluciones de videovigilancia, hoy sus usos se han expandido al ser utilizados también con fines de monitoreo, cumplimientos de normativas, respuesta inmediata a incidentes, optimización del flujo de trabajo, capacitación de personal, identificación del tráfico de clientes (estrategias de mercadotecnia), entre otros.

El enemigo en casa

Dispositivos que si bien ofrecen seguridad a los usuarios, también podrían convertirse en un instrumento en su contra. Recientemente, Kaspersky Lab informó sobre la detección de una serie de vulnerabilidades en una gama de cámaras inteligentes que podían transformarlas en espías ya que los atacantes podían acceder a distancia a las transmisiones de audio y video de las cámaras, deshabilitar remotamente estos dispositivos, ejecutar códigos arbitrarios maliciosos, robar información personal como las cuentas de redes sociales de los usuarios y los datos  que se utiliza para enviar notificaciones a los usuarios, entre otras acciones.

“Los dispositivos, al estar conectados a la red inalámbrica también resultan vulnerables. Por lo que la red deberá estar protegida con sus propias políticas y software de seguridad. No obstante, hoy la gente aún no lo hace pues no cree en los ciberataques altamente especializados. Pero sin duda deben protegerse con passwords complejos, así como otras políticas pues más allá de hackers expertos, muchas veces la información viene de gente que labora en el lugar, que tiene manejo de los registros de usuarios o inclusive la contraseña de internet, la cual muchas veces está pegada en el módem del proveedor de servicio desde el momento en que se contrató. Pocos usuarios lo entienden pues son contadas las empresas que tienen un control minucioso de ello y desarrollan protocolos de seguridad complejos”, explicó el especialista senior de Seguridad para América Latina en Kaspersky Lab, Roberto Martínez.

Drones: el espía en el aire

El especialista detalló que la aparición de nuevas tecnologías son un imán para la delincuencia física e informática, desarrollando nuevas amenazas alrededor de éstas; muestra de ello son los drones, los cuales pueden ser utilizados con fines delictivos por ejemplo, pues al dotarlos con una cámara pueden acceder al interior de un inmueble convirtiéndose en un riesgo para la privacidad de terceros. Ante esto, diferentes países en el mundo trabajan en el desarrollo de una legislación en la materia.

En el caso de México, fue hasta el año pasado cuando la Secretaría de Comunicaciones y Transportes desarrolló una nueva normativa. Regulación que los clasifica en diferentes tipos de acuerdo a su peso y características al ser utilizados como un juguete e incluso para aplicaciones militares. En este sentido, el experto de Kaspersky Lab sostuvo que los riesgos dependerán de las herramientas que se integren a los drones.

Por ejemplo, en el caso de un dron que pueda volar a cierta altura o ser controlado a cierta distancia, se puede colocar un sistema de monitoreo que podría irrumpir redes inalámbricas pues al no tener acceso físico a un inmueble no se detectaría. De igual manera, de forma accidental un usuario podría estar manipulándolo y chocar con algún cable ocasionando un accidente.  

“Un dron podría ser utilizado para fines de espionaje pues basta con colocar una cámara que tenga la capacidad de grabar, lo que representa un riesgo para la privacidad, sin que esto signifique que todos los escenarios en donde existan drones sean peligrosos, pues incluso se han utilizado para distribuir alimentos, para combatir incendios o para uso agropecuario”. Gestión de la calidad del aire, seguridad vial, publicidad, grabación de eventos y películas, búsqueda y rescate de personas son algunas de las aplicaciones en las que son utilizadas este tipo de dispositivos. Sin embargo, la videovigilancia y seguridad es la que está prevaleciendo, la cual está creciendo cada vez más en el país.  

Desde la óptica de Martínez, el uso de drones no es maligno pues pueden ser muy útiles para algunas aplicaciones. En este sentido, dijo que existen muchas oportunidades alrededor de este mercado al ser muy amplio, lo que se traduce en puertas para hacer negocio. No obstante, remarcó la importancia que los canales se informen sobre la legislación vigente para saber quiénes los pueden operar, cómo volarlos, qué restricciones existen, etcétera, y con base en ello, detectar oportunidades: “Ya no se trata de vender productos pues el agregar un valor, servicio o asesoría a los clientes es algo que puede ayudar a afianzar su relación de negocio”.   

Canal: mitad seguridad- mitad TI

En la opinión del directivo de Keri Systems, el negocio de Seguridad ha evolucionado, desde el fabricante, pasando por el mayorista y hasta llegar al integrador, como resultado de la convergencia tecnológica que está ocurriendo. Así, anteriormente el mercado demandaba integradores que conocieran de seguridad física o análisis de riesgos, lo que hoy ha cambiado pues adicional a esto requiere conocimiento en TI, tanto de redes, sistemas operativos, capacidades de los equipos y seguridad, pues actualmente no sólo se instalan equipos electrónicos sino también se deben evaluar las instalaciones de red y si son adecuadas para el sistema.

“Hoy existe gente que quiere entrar al negocio y sólo domina una de las partes (seguridad o TI) por lo que debe hacer sinergia pues las soluciones son complejas. Hoy la empresa multifunciones o Superman nada más lleva a la empresa a un fracaso pues ya no se trata nada más de instalar fierros”.

Sin embargo, existen mayoristas como Ingram Micro que han desarrollado un modelo para ayudar al canal que no cuenta con experiencia en la materia apoyándolo con un área especializada de pre-venta y post-venta dando soporte de ingeniería que va desde el dimensionamiento hasta la implementación del proyecto, aunado a recursos de financiamiento, líneas de crédito y servicios logísticos.