¿Está usted maximizando su capital de información?

03/10/2013
 

Las organizaciones están familiarizadas con la importancia de gestionar adecuadamente su capital financiero, así como su capital humano. Por ejemplo, si una empresa no piensa en cómo alinear el talento interno con los objetivos empresariales, no podrá prosperar en la economía actual. Pero, ¿qué podemos decir sobre el concepto de capital de información?

Aunque la industria es consciente de que los datos existentes en las empresas pueden generar buenas ideas a nivel de negocio, considero que el poder transformador de la información todavía no se emplea adecuadamente entre la mayoría de las compañías. Y una de las razones que explica esta situación, bajo mi punto de vista, es que han de ser los empleados de las organizaciones, así como sus proveedores externos, socios y clientes, los que protagonicen este gran cambio, pudiendo acceder a datos que hasta la fecha no estaban en su poder.

Por supuesto, a lo largo de los años ha habido excepciones al respecto. Un directivo de la siderurgia de Andrew Carnegie, un tal Charles Schwab, escribió una serie de números en las paredes de sus fábricas para que los trabajadores pudieran comprobar qué turnos producían más. O en un momento más cercano en el tiempo, tanto Wal-Mart como FedEx hicieron públicas sus cifras de ventas tanto a proveedores como a clientes para mejorar la fiabilidad de sus repartos. Pero, en general, la mayoría de las organizaciones todavía no comparten toda la información que deberían con estos grupos.

Llegando, aunque sea por accidente

Algunas organizaciones están tropezando con el valor del capital de información de manera accidental. De cualquier manera, cuando los empleados operacionales utilizan la información existente para hacer su trabajo de manera más efectiva, las empresas se dan cuenta de los significativos beneficios en materia de costes que supone esta práctica. Por ejemplo, los técnicos de Ford Motor Company están empleando información comparativa para determinar si tienen que reemplazar o reparar determinadas piezas de los coches –y ahorrar de esta forma, tras tomar la decisión correcta, millones de dólares a su corporación-.

Lo que no es tan habitual es que las compañías sean conscientes de cómo el acceso a la información puede modificar el comportamiento del cliente. Si, por ejemplo, un individuo es capaz de analizar el gasto que ha realizado con relación a un producto y compararlo con el de otras personas de su mismo nivel, aprenderá interesantes lecciones de cara a futuras decisiones de compra. Y ya que la compañía proporcionó una serie de datos que ayudaron al individuo a formarse una idea más profunda del producto y de su necesidad de adquirirlo, él considerará a esa organización como una fuente de conocimiento, lo que fomentará su lealtad y capacidad potencial de realizar nuevas compras.

Motivos

Visto lo visto, ¿por qué no están gestionando muchas más compañías su capital de información, expandiendo el análisis de los datos a estos grupos tan relevantes? El motivo estriba en que estos datos provienen de soluciones de inteligencia de negocio, y la mayoría de este tipo de instalaciones no tiene como objetivo fomentar el cambio en las organizaciones. Más bien las compañías están focalizadas en el valor analítico que estas herramientas proporcionan a los equipos directivos –por ejemplo, “¿en qué regiones hemos ingresado más con este nuevo producto y por qué?- y no en el valor para la toma de decisiones que llevan intrínseco –tanto para los empleados operacionales (por ejemplo, “¿qué puedo averiguar si comparo las ventas de este producto entre distintas tiendas?”) como para terceras partes (por ejemplo, “¿cuánto han gastado los demás en este producto?”).

Sin la necesidad de cuestionar el relevante valor analítico de las implementaciones de BI, concentrarse sólo en este beneficio conduce a un empleo parcial de la información. Se ha de hacer partícipe tanto a empleados operacionales como a grupos externos de la información analítica de las empresas. Como consecuencia, éstas mejorarán el nivel de motivación de sus trabajadores, su rendimiento, así como su lealtad. Sólo cuando las instalaciones de BI se evalúen a través de esta lente, las organizaciones podrán valorar adecuadamente su capital de información.

Artículo de colaboración

Autor: Rado Kotorov, CIO de Information Builders