25 de Agosto del 2019

Cambiar, a la defensiva

28/07/2019
 

En mi última colaboración hablé sobre los retos a los que nos enfrentamos para cambiar. Hablaba de esta fase identificada como “No estoy listo” y sobre las barreras de defensa que ponemos para ello.

La defensa emerge para proteger nuestra independencia o nuestra identidad. Esta independencia que buscamos ante nuestros padres, personas con autoridad o personas que nos quieren persuadir para cambiar. Aquí están las defensas más comunes cuando nos enfrentamos con alguien que está tratando de movernos para tomar una acción o deseando que hagamos algo.

Te comparto mi ejemplo cuando me dicen que “debo dejar de tomar refresco”.

Hacia adentro.

· Retirarse. Al sentirme presionada con sus comentarios, simplemente me levanto de la mesa y hago otra cosa.

· Silenciarse. Cuando me dan una catedra de porque debería dejar de tomar refresco, entonces simplemente me silencio y pareciera que tomo el control de la conversación.

· Desatenderse. Si en la televisión o una cena entre amigos hablan de porque es bueno dejar de tomar refresco, busco la manera de cambiar el tema. Estoy postergando el cambio, en lugar de enriquecerme con el conocimiento que pueden proporcionarme otras personas.

· Interiorizar. Aquí simplemente me echo toda la culpa de este problema, llevándome a tener bajo estima y desmoralizarme.

Hacia afuera.

· Proyectando. Aquí proyecto como las “demás” personas son la culpa de mis problemas, como en la cena con mi amiga, ella si toma refresco; y este juego es fácil de jugar.

· Desplazando. En lugar de poner mi atención en las personas, entonces culpo a la industria, al gobierno y al mundo entero que es más fácil de atacar.

· Explicando conductas de riesgo. Puedo racionalizar – diciendo cosas como todo mundo lo hace, no están perjudicial para mi salud- o intelectualizar –utilizando y analizando hechos para distanciarme de este mal hábito- este hábito para evitar las consecuencias.

¿Te encuentras identificado en alguna de estas defensas? Te invito a que hagas este ejercicio poniendo cualquier situación de cambio que quieras realizar, es muy revelador lo que puedes encontrar en cada una de ellas. Y si encuentras tus respuestas, igual el cambio se da sin esfuerzo. Pruébalo

“Tu vida no se mejora por casualidad, mejora por cambiar”, Jim Rohn

“El cambio es la única constante en la vida”, Heráclito

Ref. “Changing to Thrive” de James O. Prochaska & Janice M. Prochaska.

Artículo de colaboración:
Alicia Segreste.
Performance Coach. Mail: hola@aliciasegreste.com