Tanto en México como en el mercado global, la gestión de la MiPyME representa un alto desafío, que puede comprometer su desarrollo. A nivel laboral, dicho segmento empresarial genera empleo para más de 27 millones de personas a lo largo del país.
Eso las convierte en el motor principal de la economía nacional, es así que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs). Son el 99.8 % del total de las unidades económicas, de acuerdo con el más reciente Censo Económico realizado por el INEGI.
“Para la MiPyME, el cumplimiento fiscal no debería verse sólo como una obligación normativa. Sino como una herramienta estratégica, para mantener orden y claridad sobre toda la información del negocio”, compartió Luz María Méndez Guerra, CEO de SIACWEB.
De hecho, en México existen 5,451,113 negocios de los cuales 95.5 % forman parte del sector de las microempresas, 4.3 % pequeñas y medianas. Mientras solo el 0.2 % grandes corporativos, es así que la gestión de la MiPyME ahora resulta estratégica.
Por su parte, la facturación, conciliación de ingresos y egresos, manejo de nómina y cumplimiento fiscal. Son procesos que cuando se administran manualmente, pueden generar inconsistencias y consumir recursos, que se pueden destinar a más objetivos.
Ahora resulta estratégica la gestión de la MiPyME para el país
Dicho desafío, es particularmente relevante en los sectores del comercio y servicios, que concentran cerca de 2.5 y 2.1 millones de unidades económicas. En este sentido, la gestión de la MiPyME es clave para impulsar el desarrollo del comercio en el país.
Frente a este panorama, la digitalización fiscal se perfila como una herramienta clave para centralizar información y automatizar tareas. Además, se mejora la visibilidad de los flujos de caja, así como del cumplimiento de las obligaciones tributarias actuales.
“Contar con procesos bajo control permite a las MiPyMEs, tomar mejores decisiones y enfocarse en su crecimiento, más allá de la obligación tributaria. Así, se enfrentan a un desafío silencioso relacionado con el costo administrativo. El cual, crece conforme aumenta su operación”, acotó Méndez.
En resumen, la gestión de la MiPyME se puede apalancar en la adopción tecnológica y servicios de valor agregado. Así la información financiera, es un recurso estratégico para definir inversiones, acceder a financiamientos e incluso integrar a nuevo talento.
Finalmente, los costos invisibles de la administración pueden frenar el crecimiento de este tipo de entidades productivas. Sin embargo, la digitalización es una opción para la transformación de dichas cargas en ventajas competitivas e impulsar su desarrollo.
