Actualmente, la salud digital empresarial debe ser un pilar de nuestro bienestar en la era de la hiperconectividad a través de dispositivos inteligentes. Algo que hace más sentido, en un momento en el que la vida cotidiana está entrelazada con aplicaciones y servicios digitales.
Esto se debe replicar tanto a nivel personal como empresarial, ya que se trata de un aspecto esencial para el bienestar integral. Se debe tener en cuenta, que en los equipos tecnológicos existen extensiones digitales, que contienen desde historiales de navegación hasta registros.
Los cuales en algunos casos son personales y se almacenan en las propias aplicaciones, pero la mayoría de estas carecen de mecanismos de seguridad. Con esto, se exponen los datos del usuario, es decir se ponen en alto riesgo, es por esto que se deben tomar medidas al respecto.
Ya que esto implica de manera directa cuidar también nuestra estabilidad a nivel emocional, privacidad y autonomía. Es decir, la salud digital empresarial ahora es uno de los activos con alta prioridad dentro de las organizaciones, ya que se trata de la información de su negocio.
Así los datos corporativos viajan constantemente entre dispositivos, la cual está almacenada en los propios equipos o en plataformas en la nube. Sin embargo, la información siempre se encuentra expuesta y vulnerable, de ser extraída o secuestrada por las mafias de los cibercriminales.
En consecuencia, los efectos de una mala salud digital van más allá del ámbito tecnológico y corporativo. Debido a que algunos expertos documentaron, que los ciberataques dirigidos a datos personales o empresariales pueden desencadenar estrés, ansiedad y otros problemas.
Sector productivo debe mejorar su salud digital empresarial
Una salud digital empresarial deficiente puede derivar en una pérdida significativa, a nivel de la confianza en los servicios digitales de los proveedores de TI. De hecho, en casos reales los ciberataques, comprometieron tanto registros psicoterapéuticos como expedientes clínicos.
Con los cuales, se llevaron a cabo intentos de extorsión y exposición pública de los datos que se consideran confidenciales. Así, se demuestra que proteger nuestro entorno digital es una medida de autocuidado emocional, más allá de los entornos tradicionales de productividad.
Al respecto, se recomienda hacer respaldos de información de manera periódica además de gestionar mejor las contraseñas en servicios y dispositivos. Esto se resume en el concepto de buenos hábitos digitales, debido a que esto es parte fundamental del entorno empresarial.
De hecho, está comprobado que algunas plataformas empresariales no garantizan los niveles de protección que requieren las organizaciones. Ante esto, la salud digital empresarial es un factor estratégico, para mantener la operación diaria de las entidades del sector productivo.
A través de hábitos como el respaldo de información, verificar descargas y limitar permisos innecesarios, se puede mejorar la ciberseguridad corporativa. Ya que estas prácticas, no solo protegen nuestra información, adicionalmente contribuyen a reducir esta sobrecarga digital.
De este modo, se reduce la sensación de exposición constante de manera personal y dentro de las propias entidades empresariales. Finalmente, en un entorno de ciberamenazas que están en constante evolución y sofisticación, la salud digital debe ser una práctica cotidiana.
Por Oscar Martínez, director regional para México, Centroamérica y el Caribe en Kingston Technology