Para el sector empresarial, los datos protegidos estratégicamente son una prioridad de alto nivel para mantener su operación cotidiana. Sin embargo, la fragmentación de estos recursos es muy común, por esto se requieren de respaldos más integrales.
Ante el entorno actual, el backup ya dejó de ser un recurso secundario o una simple copia, ya que ahora es un componente crítico. Para garantizar que la operación del negocio no se detenga ante un incidente, así la continuidad depende del respaldo.
“Uno de los errores más frecuentes en las áreas de TI, es asumir que migrar al cloud resuelve automáticamente la seguridad de los datos. En los entornos híbridos, no es suficiente mover la información; es necesario rediseñar la seguridad”, aclaró Cristina Carbajal, gerente general de Kingston México.
Esta realidad obliga a replantear el concepto de respaldo moderno, donde los datos protegidos estratégicamente son imperantes. Para asegurar que los sistemas críticos como ventas, atención al cliente y facturación puedan restaurarse a mayor velocidad.
Así la continuidad se relaciona directamente con la capacidad de restauración de los sistemas clave en el menor tiempo posible. Según un estudio del sector, más del 85 % de las empresas sufrieron al menos un ataque de ransomware, en el último año.
Dicho reporte, también revela una brecha creciente. Entre la cantidad de datos, que las empresas podrían perder y la velocidad con la que son capaces de recuperarlos. En este sentido, se recomienda hacer una autoevaluación de dichos sistemas críticos.
Las empresas deben tener datos protegidos estratégicamente
Otra de las recomendaciones de Kingston, en relación con estos datos protegidos estratégicamente es revisar los planes de control de acceso. Ya que pueden terminar generando inconsistencias que compliquen la administración, así como la seguridad.
De hecho, la velocidad de recuperación depende de la propia calidad del hardware y de elementos como la durabilidad del SSD. Por su parte, la capacidad de la memoria influye directamente en la estabilidad del sistema durante el proceso de restauración.
“Creer que la nube lo soluciona todo por sí sola es un error, esto puede generar costos más altos de lo esperado y, peor aún, inconsistencias entre las copias, lo que hace más lento recuperar la información en una crisis”, señaló Carbajal al destacar los riesgos de una adopción poco planificada.
Si bien un SSD básico puede funcionar en etapas iniciales, debe tener la resistencia necesaria para un entorno de servidor. Ya que, es probable que presente fallas en el momento más crítico, así el valor de los datos protegidos estratégicamente es alto.
De lo contrario, se puede retrasar la recuperación y prolongar el impacto operativo, por ello es necesario contar con equipos de alto rendimiento. Algo que hace un alto sentido, en un entorno de amenazas crecientes donde la continuidad es necesaria.
Es decir, contar con sistemas resilientes ya no es opcional sino indispensable, así la tecnología adecuada se convierte en una base. Finalmente, para ejecutar estrategias más efectivas, lo más recomendable es integrar unidades de almacenamiento SSD.
