De acuerdo con algunos especialistas en ciberseguridad, proteger al data center es un aspecto estratégico para las organizaciones. Si a esto, se agrega la consolidación en la adopción de la inteligencia artificial (IA), se hace necesario replantear dichos planes.
Tan sólo en 2025, la acelerada expansión de la IA y los servicios en la nube derivó en una alta demanda de los data centers. Parece que el crecimiento no se detendrá, tan sólo en México este sector podría atraer inversiones por 18 mil millones de dólares.
“Sin duda, la seguridad debe evolucionar hacia un ecosistema totalmente conectado, superando la fragmentación de los sistemas aislados. De hecho, la protección en un futuro cercano se basará en la integración”, declaró Michael Giannou, global general manager para Centros de Datos en Honeywell.
Actualmente, las tácticas de intrusión cibernética evolucionan al mismo ritmo que las tecnologías de productividad. Por ello proteger al data center debe ser una prioridad dentro de las organizaciones, de hecho se espera que el volumen de riesgo aumente.
Un par de ejemplos de esto, son el phishing habilitado por IA así como el ransomware sofisticado, ya que son riesgos enfocados en la tecnología operativa (OT). Al respecto, un estudio de Honeywell identificó un aumento del 46 % en incidentes de extorsión.
”Con el aumento en las inversiones, también se amplía la exposición a diversos tipos de vulnerabilidades. Por esto, la protección de estas instalaciones requiere más que defensas reactivas; es decir se necesita un enfoque proactivo que integre tecnología, procesos y talento”, acotó el directivo.
Una prioridad para la industria debe ser proteger al data center
El panorama que presentó la investigación de Honeywell refleja una urgencia de las empresas por proteger al data center. Además de reforzar la seguridad, en aquellos sectores, donde las tecnologías de la información (IT) y la operativa (OT) convergen.
También se debe tener en cuenta, que dentro de los centros de datos, los sistemas de gestión de edificios, HVAC y sensores IoT son potenciales puntos de entrada. Es decir, representan una brecha de riesgo si no se actualizan o monitorean constantemente.
“Cuando dichas tecnologías operan de forma conjunta, los operadores logran mayor conciencia situacional, detección más rápida. A esto, se agrega una mayor capacidad de automatizar respuestas ante emergencias, así es posible aislar a los dispositivos comprometidos”, mencionó Giannou.
Por su parte, el panorama de amenazas físicas también está cambiando. Por ejemplo, los drones se emplean para vigilancia avanzada o intentos de acceso no autorizado. Y eso se traduce en brechas de riesgo, al momento de tratar de proteger al data center.
A manera de resumen, dentro de las soluciones clave destacan la videovigilancia con inteligencia artificial (IA). Debido a que tiene la capacidad de detectar las anomalías y activar alertas automáticas, finalmente se deben asegurar los dispositivos integrados.
“En la actualidad, la seguridad de los centros de datos no puede depender de varias soluciones aisladas. Ya que, la resiliencia se construye con integración, anticipación y capacidad de respuesta inmediata. Por su parte, el control de acceso basado en el cloud aporta flexibilidad”, finalizó el directivo.