Con la transformación digital, se requiere de una transición energética inteligente en México con mejores modelos de atención. Qué tengan la capacidad de responder a un mercado cada vez más exigente, ya que de lo contrario se corren ciertos riesgos.
En la actualidad, las empresas de servicios de electricidad, agua y gas deben hacer frente a un entorno complejo. Con mayores costos, nuevas exigencias regulatorias, procesos de electrificación y una operación marcada por la necesidad de eficiencia.
“Debido a que las utilities se enfrentan a una presión creciente, para ofrecer servicios más rápidos y personalizados. Todo mientras administran operaciones cada vez más complejas, para brindar una mejor experiencia”, aclaró Mark Webster, vicepresidente sénior de Oracle Infrastructure Industries.
Tanto la urbanización acelerada como la expansión industrial y la adopción de nuevas tecnologías energéticas, elevan la presión sobre estas empresas. En este sentido, una transición energética inteligente permitirá al sector ser más eficiente y competitivo.
Por su parte, los usuarios esperan mejores experiencias que sean comparables a las que ofrecen la banca, comercio digital o telecomunicaciones. Ante eso, las economías emergentes deben enfrentar una serie de desafíos, que son más difíciles de resolver.
De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), el consumo a nivel global de energía seguirá aumentando en los próximos años. Dicho fenómeno, es impulsado por la digitalización y el crecimiento económico, así en México se refleja la tendencia.
La industria debe apostar por una transición energética inteligente
Por su parte, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) atiende a más de 50 millones de usuarios. Mientras los organismos públicos y privados buscan modernizar sistemas y procesos, en este sentido una transición energética inteligente sería muy benéfica.
De hecho, el avance de la digitalización documentado por el INEGI elevó una serie de expectativas sobre múltiples aspectos. Cómo la calidad del servicio, los tiempos para dar respuestas, así como la propia capacidad de anticiparse a todas las necesidades.
“Ahora, las empresas de servicios públicos necesitan evolucionar hacia modelos de atención capaces de anticipar necesidades. Así como, resolver problemas con una mayor rapidez, por eso la inteligencia artificial puede convertirse en un habilitador clave para optimizar procesos”, acotó el directivo.
Por esto, la conversación sobre la modernización ya no se limita al ámbito operativo debido a que la inteligencia artificial, ahora es un factor clave. Por eso, una transición energética inteligente sería capaz de consolidar información, para ser más eficientes.
Al integrar la información comercial con la operativa, automatizar los procesos, crear modelos de atención más ágiles, predictivos y personalizados. Es posible, generar un alto valor dentro de la operación de las firmas que proveen dichos servicios públicos.
Finalmente, esta tendencia apunta hacia esquemas de operación conectados para así brindar un mejor nivel de atención. En ciertas áreas clave como el servicio al cliente, facturación, medición y analítica, para así obtener una visión integral de los usuarios.