En la actualidad, los desafíos del shadow AI se tornan más complejos para el sector empresarial. Algo que se debe a que la Inteligencia Artificial (IA), ya dejó de ser una promesa, para convertirse en una herramienta cotidiana dentro del espacio laboral.
Al respecto, el informe “Trabajo Reimaginado” de la consultora EY reveló una brecha crítica entre la rápida adopción por parte de los colaboradores. Y la capacidad que se tiene para gestionarla de manera estructurada, al interior del segmento productivo.
“De hecho, el verdadero reto de la IA no sólo es tecnológico ya que es empresarial y el Shadow AI, es la señal más clara. Esto se debe a que, el talento ya está avanzando y existe un enorme potencial aún por capturar”, aclaró Carolina González, socia líder de People Consulting de EY Latinoamérica.
Como parte de la investigación, se advierte que esta desconexión plantea riesgos en términos de gobernanza, ciberseguridad y captura de valor. Es así como, los desafíos del shadow AI plantean un nuevo entorno empresarial, a lo largo del mercado global.
Una de las cifras clave del reporte, es que aunque el 93 % de los encuestados afirmó utilizar IA en su trabajo diario. Sin embargo, la mayoría lo hace en cargas de trabajo básicas, tales como la búsqueda de información o generación de resúmenes sencillos.
“Sin duda, la IA puede redefinir la forma de trabajar, apoyar la toma de decisiones y elevar el desempeño. Así cuando se canaliza de modo correcto, no solo impulsa la productividad, ya que también redefine cómo trabajamos con ello se abren nuevas áreas de oportunidad”, acotó la analista.
El sector empresarial debe lidiar con los desafíos del shadow AI
Por otro lado, apenas un 5 % integra IA de forma avanzada para transformar procesos y dinámicas laborales. Es así que, los desafíos del shadow AI limitan ciertos aspectos como una menor productividad, pero la tecnología debe ser un motor de innovación.
A nivel general, este fenómeno emerge como un riesgo latente. Ya que entre el 27 % y el 56 % de los empleados, según su sector lleva sus propias soluciones de inteligencia artificial dentro del ámbito laboral. Pero esto sin la supervisión de los equipos de TI.
“No obstante, también se genera una alerta sobre los riesgos de una adopción que sea desordenada. Cuando va por delante de la estrategia, ese potencial se diluye y las empresas pierden una parte significativa, de todo el valor que la propia IA puede generar”, señaló González.
En resumen, el estudio subraya que el verdadero valor de la inteligencia artificial no depende únicamente de la propia tecnología. Debido a que se requiere un cambio de mentalidad, es por eso que los desafíos del shadow AI requieren de planes definidos.
Finalmente, la investigación de EY deja claro que la IA forma parte de las actividades cotidianas dentro del entorno laboral. Sin embargo, su impacto depende de cómo las organizaciones sean capaces de gestionar el equilibrio entre innovación y estrategia.
“La diferencia estratégica estará en quién logre cerrar la brecha entre talento, cultura, tecnología y la gobernanza. Porque en esta nueva realidad, la inteligencia artificial no es solo una herramienta, ya que es el factor que definirá el liderazgo y las ventajas competitivas”, concluyó la analista.
