Para el sector hotelero, la energía ya es el segundo costo operativo más alto. El aire acondicionado, indispensable para la experiencia del huésped, puede representar hasta el 67% del consumo eléctrico total de un hotel.
Este reto se agudiza en destinos de alta ocupación, donde mantener el confort del huésped sin disparar los costos operativos se ha vuelto una prioridad para administradores e inversionistas.
Frente a este panorama, el almacenamiento de energía se consolida como una herramienta estratégica para proteger la rentabilidad hotelera y garantizar la continuidad operativa, incluso en temporada alta.
Una industria en crecimiento
El turismo en México vive un momento histórico. El año pasado, la Secretaría de Turismo reportó 98.2 millones de visitantes internacionales, una cifra que dispara la demanda de electricidad en destinos como Cancún, Riviera Maya y Los Cabos.
Este auge turístico es, precisamente, lo que intensifica el reto energético para los hoteles: a mayor ocupación, mayor presión sobre la infraestructura eléctrica y los costos que esta representa.
Impulsando la transición energética
El reconocimiento oficial del almacenamiento de energía dentro del Sistema Eléctrico Nacional, vigente desde octubre de 2025, abre nuevas oportunidades para industrias intensivas en consumo eléctrico como la hotelera.
Este cambio regulatorio no solo facilita la adopción de tecnología, también posiciona a México como un mercado atractivo para invertir en eficiencia energética hotelera.
Ahorro eléctrico: el nuevo motor de rentabilidad
La conversación en el sector ya no se limita a consumir menos energía. El verdadero reto es administrarla de forma inteligente para convertirla en una ventaja competitiva.
Los hoteles que implementan sistemas de almacenamiento energético pueden reducir hasta 40% su factura eléctrica, fortalecer su resiliencia operativa y proteger la experiencia del huésped sin comprometer el servicio.
“Nuestra experiencia en proyectos implementados en hoteles muestra que el almacenamiento inteligente de energía ha conseguido, en promedio, ahorros cercanos a los 2.8 millones de pesos mensuales”, señaló Ayalli Gurría, directora Comercial en Quartux.
De acuerdo con la ejecutiva, el conjunto de proyectos desarrollados por la compañía en este segmento ha generado más de 155 millones de pesos en ahorros acumulados para la industria hotelera.
Edificios más eficientes, un reto global
El desperdicio energético no es exclusivo de México. Según el Informe sobre la situación mundial de la construcción 2025-2026 del PNUMA y GlobalABC, los edificios generan cerca del 37% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con energía.
En promedio, estas construcciones desperdician el 30% de la energía que consumen. Reducir esta cifra representa una oportunidad clara para mejorar la rentabilidad del sector hotelero mexicano y fortalecer su competitividad internacional.
Más allá del ahorro, el almacenamiento energético impacta positivamente indicadores financieros clave: EBITDA, flujo operativo y estabilidad de costos, factores cada vez más valorados por inversionistas hoteleros.

Cancún: la referencia en América Latina
Uno de los casos más destacados es el de un resort de gran tamaño en Cancún, Quintana Roo, en operación desde 2023. Se trata del proyecto de almacenamiento energético más grande instalado hasta la fecha en un hotel de América Latina.
El sistema genera un ahorro anual estimado de 104 millones de pesos y demuestra que resorts de gran escala pueden reducir significativamente su factura eléctrica sin sacrificar la continuidad del servicio.
El modelo combina dos estrategias complementarias:
- Peak shaving: recorte de los picos de demanda eléctrica.
- Load shifting: desplazamiento de carga hacia horarios de menor costo.
Las baterías se cargan en horas de tarifa baja y suministran energía durante los periodos de mayor demanda, cuando las tarifas son más altas.
Además, el sistema funciona como respaldo automático ante interrupciones del suministro eléctrico.
La resiliencia energética también es reputación
“Un apagón en un hotel representa mucho más que una interrupción eléctrica. Puede traducirse en huéspedes insatisfechos, cancelaciones, reseñas negativas y pérdidas económicas difíciles de recuperar”, advirtió Gurría.
Hoy, la resiliencia energética forma parte activa de la reputación de una marca hotelera, un factor que viajeros e inversionistas evalúan cada vez con mayor atención.
Sostenibilidad, el nuevo criterio de elección de los viajeros
El turismo sostenible gana terreno entre los criterios de decisión de los huéspedes. Cada vez más viajeros, inversionistas y cadenas hoteleras buscan proyectos que combinen eficiencia operativa, reducción de emisiones y continuidad del servicio.
En este contexto, invertir en almacenamiento de energía deja de ser solo una decisión tecnológica para convertirse en una verdadera estrategia de negocio.
Un sector eléctrico e inteligente
Mientras México consolida su posición como uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, la modernización de su infraestructura energética será determinante para la competitividad del sector.
“La competitividad de los hoteles del futuro dependerá no solo de ofrecer una mejor experiencia al huésped, sino de administrar inteligentemente uno de sus principales costos operativos: la energía. Quienes adopten estas tecnologías antes tendrán una ventaja financiera, operativa y ambiental frente al resto del mercado”, concluyó la especialista.