La IA física comienza a ganar relevancia en las empresas como una herramienta para mejorar la productividad, reducir costos y optimizar procesos. Más allá de la innovación, su adopción responde a necesidades operativas concretas en industrias como manufactura, automotriz y alta tecnología.
La inversión global refleja este interés. Durante 2025, las empresas de robótica captaron una cifra récord de 40 mil 700 millones de dólares, de los cuales 9% correspondió a capital de riesgo, de acuerdo con el informe “IA física: llevando la colaboración humano-robot al siguiente nivel”, del Capgemini Research Institute.
El ROI que ya convence a los ejecutivos
Para los ejecutivos, la productividad empresarial es el principal beneficio esperado de la IA física, con 76% de las menciones. Le siguen la eficiencia de costos, con 70%, y la mejora en la calidad y precisión de los procesos, con 65%.
La tecnología también podría generar un impacto directo en los ingresos. El 57% de los ejecutivos anticipa una mayor resiliencia operativa, mientras que 37% espera que la IA física permita crear nuevas fuentes de ingresos mediante fabricación personalizada y mejores experiencias para los clientes.
“La IA física ofrece una vía concreta para sostener la productividad; México, por su fortaleza manufacturera y su ecosistema de ingeniería, cuenta con condiciones favorables para atraer inversión y acelerar la adopción de estas tecnologías.”, señaló Armando Pineda Batalla, vicepresidente y director del Global Delivery Center México en Capgemini.
IA física transforma operaciones empresariales
Los casos de uso con mayor potencial se concentran en actividades donde existe un alto riesgo para los trabajadores o elevados costos operativos. El 81% de los ejecutivos identifica las operaciones en entornos peligrosos como una de las principales aplicaciones.
En las cadenas de suministro, 74% destaca la micrologística y el pick-and-place adaptativo, mientras otro 74% señala la inspección de campo para mantenimiento industrial como un área con alto impacto esperado.
La adopción también avanza en diferentes sectores. La manufactura industrial, alta tecnología y automotriz lideran la madurez de la IA física, mientras que 65% de las organizaciones espera escalar su implementación durante los próximos cinco años.
En manufactura industrial, la expectativa llega a 86%, mientras que en alta tecnología alcanza 83%. A corto plazo, el crecimiento estará impulsado principalmente por tecnologías robóticas ya probadas, como robots móviles autónomos, brazos robóticos industriales y cobots.
Robots humanoides generan expectativas
Los robots humanoides también comienzan a formar parte de la estrategia empresarial. El 67% de los ejecutivos considera que transformarán sus industrias debido a su capacidad para trabajar en instalaciones diseñadas para personas.
Entre sus principales ventajas se encuentran la posibilidad de operar en espacios existentes, señalada por 75% de los ejecutivos, y su utilidad para realizar diferentes tareas humanas, mencionada por 72%.
Sin embargo, la adopción de humanoides todavía enfrenta barreras. Solo 23% de las organizaciones los prioriza en el corto plazo, debido principalmente a la inmadurez tecnológica, el alto costo inicial y la falta de claridad sobre el retorno de inversión.
Los frenos para invertir en IA física
La implementación de IA física en las empresas también plantea desafíos relacionados con seguridad, datos y regulación. Las organizaciones necesitan garantizar la fiabilidad de los sistemas cuando los robots operan cerca de personas y en entornos críticos.
La ciberseguridad también adquiere relevancia ante máquinas capaces de tomar decisiones autónomas. A esto se suma la preocupación ambiental: 38% de los ejecutivos identifica el consumo energético y el impacto ambiental como factores de atención.
Cinco acciones para capturar el valor de la IA física
Capgemini Research Institute recomienda a las empresas cinco pasos concretos para no quedarse atrás:
- Entender con claridad qué puede y qué no puede hacer hoy la IA física.
- Arrancar con casos de uso que generen confianza: tareas monótonas, retadoras o riesgosas.
- Explorar distintos formatos físicos, sin elegir humanoides por default.
- Rediseñar los flujos de trabajo para la colaboración humano-robot.
- Escalar con una arquitectura de plataforma que reutilice habilidades robóticas entre operaciones.
“El reto para las empresas no es solo adoptar tecnología, sino hacerlo con una hoja de ruta clara: empezar con casos de uso que generen confianza, capacitar a los equipos y construir la gobernanza necesaria para escalar de forma segura. Quienes actúen ahora, con una estrategia de plataforma y foco en resultados de negocio, consolidarán una ventaja competitiva difícil de replicar en los próximos años.”, concluyó Pineda.
De manera que la conclusión para el sector empresarial es clara: la IA física ya no es una apuesta a futuro, es una decisión estratégica que se está tomando hoy. Y para todo CIO que evalúa el ROI de IA física, el mensaje es simple: quien espera, pierde ventaja.