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Armando Gallo: el líder con el “don de gente”

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Por: Cyntia Martinez

23 diciembre, 2022

El actual director de Marcas Propias en Grupo CVA estudió ingeniería en Sistemas computacionales al enamorarse de las computadoras, desde su primer contacto con ellas cuando estudiaba la preparatoria.

Sin embargo, su destino lo llevó por el camino del área comercial, dándole la oportunidad de iniciar de cero una de las marcas mexicanas de tecnología que poco a poco ha ganado posicionamiento en el mercado, demostrando que los proyectos bien cimentados, la perseverancia, el esfuerzo en el día a día y el trabajo en equipo pueden lograr lo impensable.

La empatía se ha convertido en una de sus principales características como líder, sobresaliendo en todo momento su “don de gente” el cual no sólo es una cualidad que sale del corazón, pues también puede convertirse en una habilidad emocional para los negocios.

Reseller.- ¿Cómo llegas a la industria de TI? 

Armando Gallo.- Me fascina la parte técnica del cómputo por lo que, desde el tercer semestre de la carrera empecé a trabajar y fue desarrollando sistemas. Posteriormente, por temas de horarios escolares tuve que trabajar en otra cosa y comencé a vender computadoras con Crece Computación. La realidad es que nunca pude regresar a la parte técnica porque me gustó mucho lo que hacía y se empezaron a dar las oportunidades de trabajo en el área comercial.

Buscando adquirir más experiencia en otras empresas, cinco años después me moví a Vertex, distribuidor senior de HP. En ese tiempo, Fernando Miranda era el director general y ahí permanecí cerca de tres años.

En ese inter, Ingram Micro llega a Guadalajara e ingreso a la compañía como gerente de la sucursal de Hermosillo en donde paso dos años, moviéndome después como gerente de la sucursal de León y un año después regreso a tierras tapatías como gerente de la sucursal de Guadalajara ejerciendo esta función durante 4 años.

En 2003 tuve la oportunidad de irme a trabajar a Grupo Zapata, enfocado al segmento automotriz, como gerente de general de una de las distribuidoras que tenía en Guadalajara, dándome la oportunidad de conocer una industria totalmente diferente.

Fue muy interesante y enriquecedor conocer otros negocios, por lo que personal y formativamente fue muy bueno trabajar ahí. Aunque laboralmente estuve muy involucrado en la industria automotriz, socialmente seguía frecuentando a muchas personas del medio de tecnología, quienes se hicieron amigos.

Por lo que después de seis años de salir de la industria, Fernando Miranda y Adolfo Mexía me platican del proyecto de Ghia, por lo que se juntaron el hambre y las ganas de comer y decidí tomar el reto. Fue algo increíble, pues el concepto fue muy bueno desde un inicio: tomar lo mejor del cómputo de las marcas trasnacionales y el ensamble.

Siempre pensamos en la marca con una visión de largo plazo, en que fuera una marca que viviera por muchos años, que construyera su propio prestigio y que pudiera ser un negocio para el canal y el retail; 15 años después seguimos aquí.

R.- ¿Alguna vez imaginaste estar en donde hoy te encuentras?

A.G.- La verdad es que no. No quisiera decirte que nunca he tenido grandes aspiraciones y que no haya trabajado para ellas, pero la verdad es que la realidad me ha superado en mi plan de vida, tanto profesional como familiar. Me considero una persona muy bendecida y afortunada; me encanta mi trabajo y lo que hago.

A veces es difícil conjugar el trabajo con la familia, pero tengo una esposa y dos hijos que van creciendo y que nos llenan de satisfacciones. El poder darles la oportunidad de buenas escuelas y una buena calidad de vida es algo que en lo personal me hace sentir muy feliz.

R.- Si no hubieras sido ingeniero en sistemas, ¿qué otra carrera hubieras estudiado?

A.G.- Yo creo que hubiera estudiado Mercadotecnia porque me encanta la parte comercial, desarrollar cosas, inventar campañas, nombres… Yo debía haber estudiado mercadotecnia, pero en aquellos años no pasaba por mi cabeza nada que no tuviera que ver con ingeniería.

De hecho, he tenido la oportunidad de estudiar algunos diplomados y cursos más enfocados en negocios, en el IPADE, lo que me ha ayudado con las habilidades directivas, gerenciales, de consultoría además de algunas acciones de liderazgo para ser más empáticos con los colaboradores y que las empresas sean más productivas.

R.- ¿Qué te gusta hacer en tus tiempos libres?

A.G.- Me encanta la gente, convivir con las personas, me gustan las reuniones familiares No soy mucho de leer o ver películas. Soy más de actividades; me encanta todo lo que tenga que ver con gente, por lo que mi hobby es la gente.

Me encanta la música, aunque no toco ningún instrumento. Soy ochentero, por lo que me encanta la música de los 80s y 90s, en español e inglés, y también de repente los últimos hits del momento, por la influencia de mis hijos, por lo que me gusta un poquito de todo.

Luis Miguel, Alejandro Sanz, Alejandro Fernández y Carlos Rivera son de mis cantantes favoritos.

En lo que respecta a deportes, me gustaba mucho jugar tenis, aunque hace mucho tiempo que no lo practico.

Otra de mis pasiones es viajar y también disfruto mucho de tomar fotografías, sobre todo de lugares.

R.- ¿De los lugares en los que has estado, cual es tu favorito?

A.G.- Me encantan las ciudades cosmopolitas y de todas las que conozco mi favorita es Nueva York. Es una ciudad increíble con tantas cosas que conocer que te llevaría muchísimo tiempo ver todo lo que hay.

R.- Si te dieran a elegir un lugar en el que tuvieras que pasar el resto de tu vida, ¿cuál sería?

A.G.- Si el dinero no fuera problema me encantaría tener una vida de nómada, es decir, estar temporalmente en un lugar y después moverme a otro y luego a otro y así de manera constante. Pero si tuviera que escoger un lugar para retirarme pensaría en la Ribera de Chapala.

R.- ¿Existe algún lugar que te hayas propuesto visitar, como propósito de vida?

A.G.- No tengo un lugar propuesto para conocer sí o sí, pero tengo la intención de terminar de conocer todos los estados de la república mexicana, al menos estar en alguna ciudad, y al momento me faltan: Campeche, Durango y Tlaxcala.

Otros destinos que me llaman mucho la atención son: Santorini, en Grecia; Mónaco; Londres y estar en un crucero por Alaska.

R.- ¿A quién admiras?

A.G.- En la parte profesional he tenido la fortuna de tener muy buenos jefes, de quienes he aprendido muchísimo. Fernando Miranda es de las personas a quienes les aprendí muchísimo; tenía una capacidad de pensamiento impresionante.

Dentro de grupo Zapata, estuve con Arturo Zapata, quien actualmente es presidente del Consejo del Grupo, quien también es un tipo fuera de serie, quien, al igual que su hermano Fernando, me enseñaron muchísimo.

Durante los siete años que trabajé en Ingram, la mayor parte del tiempo le estuve reportando a Antonio Zapata, quien también me dejó muchas enseñanzas en el camino y muchas personas más del medio, pues es de lo que me ha dejado la industria: crecimiento profesional y trabajar con personas de ese nivel que te enseñan algo nuevo día con día.

En la parte personal, soy creyente; me impresiona mucho cuando hablamos de Jesús y el nuevo testamento, pues me deja muchas enseñanzas, así como muchos de los apóstoles que estuvieron con él mientras él estuvo con nosotros; son fuente de inspiración y te ayuda a llevar una vida en equilibrio pues a veces este mundo te absorbe, te desenfoca y te hace vivir el tener, más que el ser.

R.- A nivel personal y profesional, ¿qué tan complicada fue la partida de un líder como Fernando Miranda?

A.G.- Ha sido un proceso muy complejo pues era una relación de trabajo muy grande, además de ser un trabajo muy cercano porque los dos éramos tan apasionados de lo que hacíamos que permanecíamos mucho tiempo juntos en la oficina. Casi siempre, los dos la cerrábamos.

Tuvimos la oportunidad de viajar muchísimas ocasiones y creo que cuando viajas con una persona la conoces mucho más, por lo que fue muy duro, pues no solo era mi jefe sino también un gran amigo, de lo cual no me di cuenta hasta que ya no estaba.

En la parte profesional siempre me sentí muy respaldado por Fernando en la toma de decisiones y pese a las discrepancias que en ocasiones podía haber, como en cualquier relación laboral, una vez que salíamos de la oficina teníamos la capacidad de irnos a comer o cenar y tan amigos como siempre.  

Agradezco haber trabajado con él tantos años, el aprendizaje aquí está y seguimos adelante, con una muy buena reacción por parte de todo el equipo.

R.- ¿Cómo te gustaría que te recordara la gente con la que has tenido la oportunidad de trabajar?

A.G.- La forma de trascender en la vida profesional es ayudando a tu equipo a crecer y desarrollarse, tener puestos de mayor responsabilidad y proyección y eso es algo que me entusiasma mucho.

La vida me ha sonreído teniendo muy buenos jefes, así que lo menos que puedo darles a mis colaboradores es la oportunidad de desarrollarse.

En la parte personal, me gustaría dejar a este mundo, a través de mis hijos, gente de bien, trabajadora, con principios, exitosa y que puedan formar una familia, pues esta es la base de la sociedad.

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