En la actualidad, reducir el impacto ambiental de los centros de datos es un factor de alta prioridad para el sector productivo. Esto se debe en gran medida al crecimiento acelerado de la Inteligencia Artificial (IA), lo que crea mayor presión en el data center.
Con esto, la demanda energética se disparó y con ello la huella de carbono del sector industrial, algo que ya era considerada intensiva en recursos. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, una tarea realizada con IA puede consumir una mayor energía.
“La solución a este desafío podría encontrarse en la propia Inteligencia Artificial, ya que permite optimizar la operación de los centros de datos. Esto mediante sistemas inteligentes de enfriamiento, así como automatización del consumo”, comentó la Ing. Alejandra Castellanos, directora de HiRef Latam.
En el caso específico de la inteligencia artificial generativa, el consumo se eleva a 55 veces más, lo que representa un gran desafío ambiental. Por esto, reducir el impacto ambiental no se limita al procesamiento, ya que se extiende a la gestión de energía.
Se estima, que cerca del 40 % de la energía de un centro de datos se destina sólo al sistema de enfriamiento. Algo que convierte a la climatización, en un aspecto crítico para la sostenibilidad de la infraestructura digital, para las nuevas cargas de trabajo.
“Es posible mejorar la eficiencia energética, a través de plataformas de refrigeración y alta precisión. Con insumos de menor impacto ambiental, algo que se complementa con software inteligente, automatización del consumo e integración de energías limpias”, explicó la directiva.
La industria debe reducir el impacto ambiental de los data centers
De hecho, la IA también puede contribuir mediante modelos de machine learning capaces de analizar diversas variables. Como la temperatura exterior y las cargas de trabajo, con ello es posible reducir el impacto ambiental de los nuevos data centers.
Ante dicho contexto, HiRef comenzó a implementar soluciones como la adopción de refrigerantes R744 (CO2). Además de los compresores Inverter, con tecnologías de enfriamiento líquido, propuesta que ya está disponible en México y en toda la región.
“El primer paso es atacar el mayor gasto energético, es decir el enfriamiento de los servidores. Dicho proceso no solo consume electricidad, sino también una enorme cantidad de agua, lo que agrava el impacto ambiental. Por eso, se deben tomar medidas al respecto”, acotó Castellanos.
Así, los sistemas de refrigeración se ajustan automáticamente, evitando desperdicios energéticos y mejorando la eficiencia operativa. Algo que permite reducir el impacto ambiental, con tendencias clave como el de refrigeración líquida directa al chip (D2C).
Finalmente, la gestión inteligente de cargas de trabajo es otro aspecto clave ya que la IA, hace que los procesos se distribuyan entre distintos servidores. Esto según la disponibilidad de energía renovable, evitando sobrecargas y optimizando tareas.
“La sostenibilidad de la IA depende no solo de la infraestructura física, sino también de la calidad de los datos y de la eficiencia con la que se desarrollan los modelos. Así, su integración con sistemas de enfriamiento avanzados y energías limpias, son el camino a centros más sostenibles”, finalizó la directiva.