Ante el entorno empresarial actual, la ciberresiliencia como ventaja competitiva es un factor estratégico para las organizaciones productivas. Debido a que la seguridad, dejó de ser solo una función técnica, para convertirse en un habilitador de negocios.
Independientemente de su tamaño o sector, las organizaciones necesitan fortalecer su postura digital, con una visión integral de resiliencia y recuperación. Dicho cambio responde no solo a la seguridad de activos, sino a garantizar la continuidad operativa.
Ya que es necesario preservar la confianza del mercado, para sostener el crecimiento en un entorno digital cada vez más competido. Algunas cifras revelan que México se mantiene como uno de los países con el mayor volumen de incidentes, en la región.
De toda América Latina, el país azteca registró más de 90 mil millones de intentos de ciberataque durante el último año. Algo que equivale a millones de incidentes diarios en distintos sectores, de hecho a nivel global el ransomware ataca cada 11 segundos.
Con esto, se consolida como una de las amenazas más disruptivas al bloquear datos críticos, hasta que se pague rescate. Así, la ciberresiliencia como ventaja competitiva ahora es estratégica, para garantizar la continuidad operativa del sector productivo.
De hecho, el verdadero desafío para las empresas está en el impacto económico así a nivel global. Se creó una brecha de datos, la cual alcanzó los 4.45 millones de dólares (MDD) durante 2023, tan solo en Latinoamérica el promedio alcanza unos 2.46 MDD.

México debe enfocarse en ciberresiliencia como ventaja competitiva
A nivel local, las afectaciones por ransomware suelen concentrarse entre 1.5 y 2 MDD por incidente. Ante este contexto, las empresas deben prepararse mejor para lidiar y solucionar con los ataques, así la ciberresiliencia como ventaja competitiva es clave.
Durante la última década se aceleró la digitalización en México, con tendencias como la migración masiva a la nube, soluciones híbridas y comercio electrónico. A lo que se suma la adopción tecnológica, tanto en servicios públicos como en el sector privado.
Con esto, se multiplicó exponencialmente la superficie de exposición a las amenazas del entorno digital. Es así que el enfoque tradicional de protección perimetral resulta insuficiente, ya que ningún sistema puede garantizar detener todos los ciberataques.
Otro aspecto a tener en cuenta, es que la ciberdelincuencia evoluciona de un modo constante, para explotar vulnerabilidades desconocidas. Por esto, la ciberresiliencia como ventaja competitiva surge como evolución natural del paradigma de seguridad.
Es importante, integrar prevención y detección temprana con la respuesta coordinada además de una recuperación efectiva. Partiendo de la premisa de que los incidentes son inevitables, donde una fortaleza real se mide por su capacidad para recuperarse.
Finalmente, la inteligencia artificial (IA) crea nuevas áreas de vulnerabilidad debido a que los criminales pueden personalizar campañas de phishing. Ya que en la economía digital, los datos más que un activo ahora son la base de la operación de los negocios, así la ciberresiliencia como ventaja competitiva se consolida.
Por Edgar Flores, gerente de Cyber Threat Intelligence en T-Systems México