Zapatero a tus zapatos

02/06/15
 

Se dice que este famoso y coloquial refrán nace cuando un zapatero se acercó con un pintor a criticar la forma de una sandalia en un retrato, ante esto el pintor rectificó el retrato y lo expuso nuevamente con la modificación propuesta por el zapatero, quien nuevamente contempló el retrato y se atrevió a criticar otros aspectos del retrato ajenos al calzado, de ahí que el pintor inconforme le contestó con la frase “Zapatero a tus Zapatos”, resulta preciso fundamentar nuestras opiniones y respaldarlas con la voz de un experto en la materia para que no quede esta aportación aislada tal y como le sucedió al zapatero con el pintor.

Una empresa, por su dinamismo, en principio requeriría contar con dos departamentos, el de operación y el de administración, mismos que tienen el objetivo primordial de hacerla funcionar y generar una ganancia a sus socios. Sin embargo cabe destacar que tanto éstas como el resto de las áreas en las que se divida la empresa requieren de atención particular diversificando las tareas dentro de la organización y con ello garantizar el éxito.

El área administrativa, en muchas ocasiones integra también otras divisiones como la de contraloría, recursos humanos, contable, legal, etcétera; donde cada una de ellas es atendida por un directivo especializado y en el caso particular de las PyMEs, sucede que el área completa se concentra muchas veces en un solo colaborador, quien tiene el reto de contar con habilidades y conocimientos plurales que permitan la operación de esta área.

Ahora bien, para el caso de los asuntos legales por su aparente simplicidad y dinamismo, no resulta necesario que todas las operaciones sean soportadas por un área legal per se. Por ejemplo las compras, ventas, préstamos, arrendamientos, actas de asamblea, -que aunque si tienen una consecuencia jurídicas, financieras e inclusive en ocasiones impositivas-, son propias de la operación diaria de la empresa, sin embargo en la mayoría de las ocasiones el soporte no es generado por un asesor legal experto en la materia sino por un ejecutivo con conocimientos básicos.

Precisamente para no caer en la frase con la que iniciamos este artículo, hay que identificar cuando nos encontremos frente a movimientos que por su importancia requieran de un asesor legal. Una manera fácil para identificar estos movimientos y tal vez la más simple es por el monto del movimiento, por ejemplo si la empresa está adquiriendo una deuda garantizando un porcentaje de sus activos, evidentemente sería necesario revisar con un abogado los documentos que soporten dicha operación y el alcance del contrato a firmar como el de la garantía que se esté otorgando, otro sería las partes que se están involucrando en la operación, por ejemplo, un contrato con el gobierno es importante cuando menos conocer los alcances del mismo y saber a qué se está obligando la empresa al firmar dicho documento y otro sería el carácter y funcionalidad de la operación, es decir, si es un documento que tiene que ver con la operación pero a su vez puede afectar la misma, es importante tener la precaución de que se revise y conozca su alcance.

Otra manera de identificar cuando nos encontramos a un movimiento en el que es necesaria la asesoría de un experto es cuando nos encontramos en actos mixtos de la empresa que generan al final una consecuencia jurídica, por ejemplo, el lanzamiento de una campaña publicitaria o el reparto de dividendos de una sociedad, si bien a primera vista podría parecer que una campaña publicitaria le corresponde al área de marketing de la empresa y el reparto de los dividendos al área contable no es así, ambos movimientos requieren previa o posteriormente, según se requiera, de asesoría legal para concluir con éxito.

En caso de que usted esté interesado en recibir asesoría especializada no dude en contactarnos, podemos ayudarle a resolver sus necesidades y las de su empresa.

Artículo de colaboración

Autores: Antonio Zapata Vera y Fernando Shelley Fiorentino

Shelley & Fiorentino Abogados

Contacto: azapata@s-f.com.mx