El modelo contractual

Editorial. Diciembre de 2016
 

Por: Ricardo González

Para nadie es novedad que este año 2016 representó uno de los retos más grandes para las empresas pequeñas y medianas en nuestro país, caso particular para el canal de integración de tecnología en México que adicional al entorno económico y político local, debió nadar a contracorriente con la inestabilidad en la relación del peso mexicano con el dólar, por consecuencia una afectación directa al negocio de tecnología que aún tuvo que pasar por una mesura casi total en la adopción, recompra o arrendamiento de equipo en todos los niveles. Si esto no fuera suficiente para poner a prueba a los ninjas de la distribución de tecnología, la revolución tecnológica llamada “Transformación Digital” con tendencias sin pausa como el Internet de las cosas, colaboración, big data y convergencia por mencionar a algunas, están llevando el modelo de negocio del distribuidor hacía un modelo contractual que a partir de la integración de su portafolio actual y nuevas especialidades, migre hacía la entrega de servicios administrados, ya sea de impresión, cómputo, almacenamiento, etc. adaptándose así a la ola de la transformación digital al mismo tiempo que deberá de seguir de forma obligada manteniendo el flujo de efectivo con la venta transaccional para el simple hecho de poder seguir en pie. El cambio de modelo puede llevar al canal contra las cuerdas, tiene que defender y atacar al mismo tiempo con estrategia y aplomo… Si en este modelo no se pone en la matriz al propio fabricante, mayorista y apoyos financieros, la migración al nuevo modelo será utópica para gran parte del canal.

Nos vemos el próximo año, justo ahí o en un lugar mejor…